¿Cuántas veces has escuchado que las empresas que no implementen IA van a quedarse atrás y perderán competitividad?
El miedo a quedarse atrás ha marcado los últimos años, impulsando una carrera por adoptar nuevos modelos tecnológicos antes que nadie. Pero en el artículo de hoy cambiamos el enfoque, ¿Qué pasa cuando la tecnología en la que invertimos se queda obsoleta antes de tiempo?
Según el periódico Cinco Días las grandes empresas del sector prevén invertir 725.000 millones de dólares en 2026 en infraestructura para inteligencia artificial, especialmente en chips, centros de datos y capacidad de cálculo. Aunque el volumen de inversión llame la atención el reto no es solo ese, sino cuál será la vida útil de las herramientas que desarrollen, algunos modelos podrían descartarse incluso antes de amortizarse.
En medio de este escenario, trasladamos el debate a las compañías, ¿Cómo se puede invertir en IA sin destinar recursos a soluciones que pueden quedarse atrás en muy poco tiempo?
La tecnología evoluciona a gran velocidad y constantemente aparecen nuevas funcionalidades, ahora debemos hacernos dos preguntas qué tecnología incorporar y cómo queremos hacerlo.
La llegada de la Inteligencia Artificial no elimina la necesidad de invertir, sino que modifica la forma de hacerlo. Ya no va únicamente de calcular el coste de adoptar tecnologías y medir su retorno en la empresa, sino también de la capacidad de adaptación, que puede ser tan importante como la propia inversión.
Fuente: Cinco Días – El País.





